Aunque no he empezado la travesía del Viracocha (como he querido llamarla en honor al dios Inca), puedo decir con una completa confianza que emprenderé este viaje a un territorio desconocido para mi y mi compañera de viaje con el mayor agrado, con la mente en blanco tal y como se deben realizar las aventuras, esperando muy prontamente tocar esas gigantes rocas y besar esa rica historia de nuestros antepasados, llenarme de la creatividad e imaginación que solo ellos, los INCAS, tuvieron para construir algo que aún se mantiene con su magia y colorido.
Estoy muy a gusto por emprender esta nueva experiencia y al fin conocer más de cerca Latinoamerica, comprobar una vez más que somos un solo continente con problemas similares y costumbres parecidas, que lo latino se lleva en la sangre y en el colorido de su gente, que somos herederos de grandes problemas en su gran mayoría producto de nuestra gran ignorancia y el continuo abandono de nuestra educación.
Somos pobres por no conocer las riquezas que se tienen y no interesarnos por ver más allá e indagar cuales son los verdaderos problemas que nos aquejan, solo se pueden conocer las realidades viviendolas, esto no se consigue con los libros y tampoco en paseos con hotel 5 estrellas incluido, si no se conoce a las personas tampoco se puede conocer a la sociedad.